Acerca LARP

 

El rol en vivo es una modalidad de juego de rol en la que la representación de los personajes por parte de los jugadores se realiza en tiempo real y de forma escenificada, a veces incluso con el atuendo apropiado, como disfraces y reproducciones inofensivas de espadas u otro tipo de armas. En contraste, en los juegos de rol tradicionales (comúnmente llamados «juegos de rol de mesa») los jugadores se sientan alrededor de una mesa e interpretan sus personajes únicamente de forma oral.

Descripción general

El rol en vivo comparte con los juegos de rol de mesa la interpretación de personajes pero, a diferencia de estos, los jugadores deben llevar a cabo sus acciones en vez de declararlas. Los jugadores de rol en vivo actúan, se mueven, hablan y representan su personaje como un actor sobre un escenario. Mientras en el rol de mesa la acción transcurre en la imaginación de los jugadores, en el rol en vivo la acción se representa físicamente. Por esta razón, la interpretación de los papeles prima sobre la narración de la historia, lo que sitúa al rol en vivo más cerca del teatro que del aspecto «cuentacuentos» del rol de mesa.


En el rol en vivo no hay público, todos forman parte de la representación. En una partida pueden participar entre unos pocos y varios miles de jugadores, y puede desarrollarse tanto en espacios públicos como privados, interiores o exteriores. Asimismo puede durar desde unas pocas horas hasta varios días, en los cuales el juego se suele interrumpir para comer, dormir o descansar.

La fórmula narrativa
Llevar a cabo una partida de rol en vivo puede ser sumamente complejo. Incluso cuando intervienen pocos jugadores, la infinidad de posibilidades que resultan de su interacción puede dejar el curso del juego en manos del azar. Estas interacciones se ajustan bien a los modelos de redes complejas por tres motivos: cada personaje puede relacionarse con muchos otros, los personajes se pueden agrupar en torno a líderes o cabezas de grupo, y las tramas pueden resolverse por varios caminos.


La solidez de una historia depende de la solidez de la red. En una intriga de corte, donde los personajes están jerarquizados, un rumor se propaga rápidamente gracias a que no tarda en llegar a un nodo principal (personaje con muchos contactos, p. ej. el rey, el diplomático), y desde este se extiende fácilmente a cualquier grupo de juego. Es el caso de una red libre de escala. Esta red es vulnerable a la eliminación de dichos nodos, lo que resulta en un cambio drástico en la red y, por tanto, en el devenir de la partida. Si en la historia no hay jerarquías, como en la investigación de un crimen por periodistas independientes, un rumor tarda mucho en propagarse porque tiene que atravesar los distintos nodos (periodistas) uno por uno. Sin embargo, esta red soporta bien la eliminación de personajes al azar. Es el modelo de red aleatoria.

La ambientación

La creación de una ambientación o atmósfera cobra gran importancia en el rol en vivo. Mientras que en el rol de mesa no importa si se juega en una cafetería o en el suelo de una habitación, el rol en vivo necesita un entorno acondicionado. Si la historia se desarrolla en el mundo real, bastarán unos pocos elementos de escenografía. Si la historia se desarrolla en un mundo de fantasía o de otra época, se pueden buscar localizaciones especiales o incluso construir grandes estructuras para simular el escenario. La interacción con el mundo real se enriquece mucho con la escenografía, no solo para ambientar sino como parte integrante del juego: representando objetos que se pueden intercambiar o lugares de juego con una función específica, como las puertas de una fortaleza, el Santo Grial, etc.


No hay límite en cuanto al realismo de una ambientación, salvo el generalmente aceptado de no molestar a aquellos que no participan y evitar decorados, escenografía o conductas peligrosas. Las ambientaciones más elaboradas son más propias de la recreación histórica.
Aunque la mayoría de juegos de rol distinguen entre escenarios reales y ficticios, algunos denominados invasivos mezclan ambos tipos de forma similar a los juegos de realidad alternativa. En este caso son preferibles aquellos en los que los personajes tengan buenas razones para que el resto de la humanidad no sepa qué se traen entre manos: espías, vampiros, extraterrestres haciéndose pasar por seres humanos, etc.

El disfraz

Así como ocurre en el teatro, el disfraz marca la diferencia entre el jugador real y el personaje que interpreta. Así, un joven de veinte años puede interpretar a un anciano con unos toques de lápiz negro simulando las arrugas y talco en el pelo para fingir las canas. El objetivo de tales disfraces es que alguien pueda, de un simple vistazo, identificar al personaje que un jugador está interpretando. Incluso en aquellas partidas que se juegan en entornos públicos y cuyos jugadores tratan de pasar desapercibidos pueden existir elementos de disfraz que permitan a los jugadores identificarse mutuamente, especialmente para evitar molestar a gente ajena a la partida en curso.

Representación
El reparto en una partida de rol en vivo está fuertemente limitado por las capacidades de los jugadores. Mientras que en el rol de mesa los hombres pueden interpretar personajes femeninos y viceversa, jugadores de trece años a ancianos, o el jugador más torpe a un ágil juglar capaz de hacer malabares con cuchillos, esto supone una traba cuando hay que llevar a cabo la acción.
Por supuesto, una caracterización adecuada puede suavizar algo estas restricciones, pero cualquier habilidad que tenga un personaje que no tenga el jugador que lo interpreta (y viceversa), debe representarse lo bastante claramente en su disfraz como para que sea evidente para todo el mundo. Otra diferencia es que en el rol en vivo el personaje tiene mucho menos poder que en el rol de mesa: no puede haber magos capaces de volar, ni vampiros todopoderosos, dada la imposibilidad de representar estas acciones.

El papel del director de juego

Si el papel de los jugadores no cambia mucho, el de los directores de juego sí sufre cambios críticos. Para empezar, en el rol en vivo no se tiene el mismo nivel de control de la acción y de los jugadores que en una partida de rol de mesa. Mientras que este último la interacción más común se lleva a cabo entre personajes jugadores (PJ) y personajes no jugadores (PNJ, controlados por el director de juego), en el rol en vivo la mayor parte del tiempo los jugadores interactúan unos con otros.
Este control y atención personales disminuirán mucho en función del número de directores de juego que haya así como de su proporción con el número de jugadores. En general en las partidas constituidas por numerosos jugadores se siente mucho más dicha falta de control.En el rol en vivo los jugadores no poseen extras infinitos que puedan aparecer en el juego únicamente porque la autoridad del director de juego lo permita. Además, puesto que en el rol de mesa la acción está mucho más ligada al plano narrativo, cualquier interrupción proveniente del mundo real interrumpe la historia, dejándola en suspensión hasta que el director de juego y los jugadores puedan retomar el curso normal de la partida. En el rol en vivo el director de juego es mucho menos narrador y más organizador y árbitro de conflictos.

El combate

No necesariamente el rol en vivo tiene un sistema de combate. De hecho, en las variantes más "free form" no suele haber reglamento en absoluto. Pero muchas sí están bastante basadas en el combate.
En ellas esta es una de las partes que reciben más atención, puesto que es una de las más problemáticas. Algunas ambientaciones o partidas son directamente combativas (un torneo medieval, por ejemplo). Otras no tanto, pero aun así puede darse una situación en la que dos personajes lleguen a simular un combate (desde un duelo de honor en el siglo XIX a una pelea a puñetazos entre aguerridos vikingos). Modelizar estos enfrentamientos de una forma segura para los participantes ha llevado a los jugadores de rol en vivo a desarrollar diferentes sistemas, desde los más abstractos («enfrentamientos» mediante el juego «piedra-papel-tijera», pulsos...) a los más realistas (algunas organizaciones en Canadá y en Rusia realizan combates medievales con espadas sin filo y armaduras completas de metal. Se ha dado incluso el caso de torneos a caballo).


En España el combate con armas más o menos realistas queda relegado a los grupos recreacionistas de esgrima medieval o de airsoft. Lo más utilizado actualmente en las partidas en entorno público son variantes del juego «piedra-papel-tijera». En partidas en recinto privado, el combate con armas blancas utilizado en ambientaciones medievales se realiza habitualmente con variantes de soft-combat, espadas de sparring realizadas con gomaespuma alrededor de un alma ligera. No hay un consenso entre las organizaciones con ambientaciones más actuales para representar las armas de fuego o los explosivos. Fulminantes, pistolas de agua, pelotitas de papel con las que hay que acertar al adversario, acierto inmediato con un daño limitado... son algunos de los sistemas empleados.


De algunos tipos de combate que se originaron en juegos de rol en vivo surgieron deportes nuevos, como es el caso del jugger y del pompfball, siendo los dos mezclas de juegos de pelota tradicionales y juegos de lucha. El jugger, por ejemplo, puede ser descrito como una mezcla entre rugby y esgrima, y está inspirado en un deporte ficticio que apareció en la película australiana "The Blood of Heroes" (1989), mientras que el pompfball es una mezcla entre hockey y esgrima.